Introducción

Antes de entrar en detalle acerca de las razones por las cuales PETA es considerado como un factor perjudicial para el movimiento de liberación animal, es necesario realizar algunas precisiones previas.

Existen dos aproximaciones básicas que buscan el reconocimiento de los derechos fundamentales de los animales no-humanos. Una de ellas es el abolicionismo que, grosso modo, establece que los animales no-humanos tienen el derecho fundamental a no ser tratados como objetos o pertenencias por los humanos y que sus intereses como individuos (Ej, interés en mantenerse vivo) deben ser completamente respetados. Así, el abolicionismo contempla como violación a este derecho fundamental cualquier “uso” de los animales no-humanos para nuestro beneficio (ej, para diversión, vestimenta, comida o investigación).

La segunda postura es denominada bienestarismo. Según esta postura los animales no-humanos pueden ser usados para beneficio de los humanos siempre y cuando se les de un trato digno, siempre y cuando sean, por ejemplo, asesinados de manera “ética” y no sean objeto de un sufrimiento innecesario. Para los bienestaristas, una “explotación racional” de los animales no-humanos es considerada como correcta y asegura que se debe buscar un balance entre los intereses de nosotros y los no-humanos (siga este enlace para una discusión más profunda al respecto del bienestarismo y el abolicionismo).

PETA es una organización bienestarista

PETA (People for Ethical Treatment of Animals) es una organización enteramente bienestarista, que por medio de sus campañas busca  mejorar las condiciones bajo las cuales se hace uso de los animales no-humanos, pero en ningún momento se interesa por liberarles del injusto ejercicio de poder que nosotros ejercemos sobre ellos. Dentro de sus intereses no se encuentra abolir la errónea idea de que los animales nos pertenecen y que tenemos algún derecho de usarles a nuestro antojo.

PETA no refleja los ideales del movimiento de liberación animal

El problema fundamental con PETA es que, debido a sus grandes campañas, la idea generalizada es que ellos, PETA, son los abanderados de los derechos de los animales no-humanos. Colectivamente se piensa que sus políticas y  posturas reflejan los ideales de todos aquellos que luchan por la defensa de sus derechos.

PETA emite mensajes errados

Mediante sus campañas, la idea general propuesta por PETA es que si bien no se tiene derecho a tratar indignamente a un animal no-humano, sí se tiene derecho a decidir el momento en que su vida debe terminar y a explotarle para satisfacer nuestros sentidos, mediante lácteos, carne, cuero etc.

PETA, mediante sus políticas, decide cuando debe o no acabar la vida de cientos de indefensos seres, considera como victorias a favor de los derechos de los animales no-humanos, el hecho de que una multinacional “mejore” las condiciones bajo las cuales los animales son explotados para el consumo humano. De esta manera PETA refuerza la idea de que si explotamos “dignamente” ya no somos explotadores y por ende, podemos seguir explotando.

PETA perpetúa la explotación de los animales no-humanos

Este tipo de ideas le hacen un daño enorme al movimiento en defensa de los derechos de los animales no-humanos, el bienestarismo en última instancia termina perpetuando el injusto ejercicio de poder de nosotros como especie sobre los demás animales, haciendonos sentir “menos culpables” de nuestros actos. Mediante estas campañas lo único que se genera es que millones de seres con deseos, sentimientos e intereses de vida sigan siendo asesinados para satisfacer nuestros deseos desbocados de satisfacción personal.

PETA refuerza la idea de nuestro derecho a la propieda sobre los animales

En definitiva PETA apela a nuestros sentimientos de compasión para abogar por su idea de los derechos de los animales no-humanos. Mediante sus campañas dan la errónea impresión de que los animales necesitan de nuestra compasión como humanos para ser tratados mejor, pero nunca ha tenido en cuenta que no es nuestra compasión la que debe abogar por los derechos de los animales no-humanos, que un derecho es autosuficiente y como tál debe ser respetado. Que un derecho que se confiere por pesar no es un derecho sino un “favor” y eso es precisamente lo que el abolicionismo intenta dejar claro: los animales no-humanos tienen sus propios derechos y estos deben ser respetados por sí mismos no por nuestra capacidad de compasión.


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