El especismo es la discriminación de un individuo en función de su especie. Es decir, la posición especista considera que los intereses de alguien no merecen igual consideración debido a la especie a la cual pertenece.
La forma de especismo más común es la que establece que es el hecho de que alguien pertenezca o no al grupo humano lo que determina el respeto que merecen sus intereses.
La defensa de esta forma de especismo gira normalmente en torno a la idea de que es la simple pertenencia a la especie Homo sapiens el motivo por el cual los animales humanos merecemos que nuestros intereses tengan un trato privilegiado con respecto a los intereses de los demás animales.
Adaptado de: http://estelles.wordpress.com/%C2%BFque-es-el-especismo/
El especismo es análogo al racismo (discriminación por raza) o al sexismo (discriminación por género).
Esta posición especista es la base teórica bajo la cual los animales humanos ejercen un abuso de poder sobre las demás especies de animales no-humanos, principalmente sobre aquellos considerados de interés “comercial”, reduciendoles a simples pertenencias que sirven para satisfacer deseos de consumo, violando cualquiera de sus derechos básicos.
Las formas más comunes, pero no exclusivas, de este abuso de poder se ven reflejadas en la utilización de los animales no-humanos en las industrias de cárnicos, lácteos, cuero, lana y miel. Así como en el “entretenimiento” en circos, zoológicos y plazas de toros. Otras formas menos obvias pero igualmente barbáricas, se encuentran en el sometimiento de estos seres a pruebas de laboratorios, tanto para investigación médica, como para la industria de cosméticos o tabaco.
En síntesis el especismo considera a todas las especies, diferentes al homo sapiens, como una propiedad, no como individuos con deseos e intereses propios. Una propiedad que es explotable, sobre la cual se puede abusar y de la cual se pueden deducir bienes económicos.